A 90 años de la fundación de la FIPV en Buenos Aires

La Confederación Argentina de Pelota celebra este domingo 19 de mayo la conmemoración del 90º aniversario de la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV), cuya fundación se produjo en Buenos Aires, a iniciativa de la dirigencia argentina de entonces.

A continuación, un extracto de la nota “Frontones y Trinquetes”, publicada originalmente en la revista “Esto es”, en octubre de 1973. El texto contiene una síntesis de la historia la pelota en nuestro país y da cuenta del rol de la dirigencia argentina en la creación de la Federación Internacional de Pelota Vasca. Es autoría de Carlos Speroni, expresidente de la Confederación Argentina de Pelota en varios períodos. Actualmente Speroni es presidente honorario y vicepresidente honorario de la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV).
Los subtítulos fueron agregados en esta reproducción, para facilitar la lectura.

«FRONTONES Y TRINQUETES»

* Las barriadas se conmovían —como sucede hoy con el fútbol— en las confrontaciones de los grandes campeones.
* Juan Manuel de Rosas encargó en 1830 la construcción de una «plaza de pelota».
* El vasco «Sardina» inventó en Florencio Varela la paleta argentina, que impuso en el mundo entero esta especialidad de juego.

El origen de la pelota en el mundo y en la Argentina

El deporte de la pelota data, según el decir de antiguos historiadores, de hace varios siglos, atribuyendo algunos de ellos la iniciación de su práctica a griegos y romanos, induciéndolos a pensar por datos acumulados que estos últimos fueron los que introdujeron en España este deporte. Gran desarrollo tuvieron las distintas especialidades que se fueron creando en las provincias vascongadas y en las localidades francesas de la frontera franco-navarra, y que con el tiempo llevó a que la pasión por el juego de la pelota se convirtiera en una de las más salientes características del pueblo vasco.

A pesar de que no se conozca con certeza cuál fue el primer frontón que se construyó en la Argentina, existen elementos que permiten suponer que don Juan Manuel de Rosas encargó, en el año 1830, la construcción de una «plaza de pelota». Se estima que los primeros vascos que llegaron a nuestra tierra, fueron los que comenzaron con la práctica de deporte, jugándose en aquellos tiempos «a largo», especialidad que se desarrollaba en una cancha rectangular de aproximadamente 100 metros de largo sin ninguna pared, y en la que el piso se dividía en tres partes mediante cuerdas o líneas transversales denominadas «escáses». Este juego tenía cierta similitud con el tenis, utilizándose a tal fin pelota de cuero retobada.

En lo referente a las canchas cerradas, se calcula que una de las primeras construidas en nuestro país data aproximadamente de 1840 y que se encontraba situada en la calle Tacuarí al 503, denominándosela «Cancha Vieja». En esa cancha, que dejó de funcionar en 1872, se practicaba el juego de «trinquete» (palabra de origen francés), en el que los adversarios se colocaban frente a frente con una red en forma transversal situada en el centro de la cancha. Otras canchas habilitadas en esa época estaban ubicadas en el Paseo de Julio (hoy Leandro N. Alem) entre Tucumán y Córdoba; la denominada «Blandengues», sita en Lima entre Alsina y Moreno; la de don Cipriano Oteiza, en la calle Rivadavia entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen; la de Pedrito del Once, en Rivadavia 3018, clausurada en el año 1912. La cancha «Moreno», propiedad hoy del Club de Pelota y Esgrima, cuya construcción data de alrededor de 1850, mantiene aún su actividad, lugar por el que han pasado los mejores jugadores de las distintas épocas.

En el año 1882 este deporte alcanzó gran popularidad y se comenzó con la construcción en el país de diversos frontones de tipo abierto, hasta que el 10 de noviembre de ese año, los directivos de la Sociedad Vasco Española Laurak-Bat (hoy Centro Laurak-Bat) inauguraron en un acto de gran solemnidad, en la manzana comprendida por las calles Independencia Estados Unidos, Rioja y Gral. Urquiza, la famosa Plaza Euskara, lugar en el que se organizó este deporte como espectáculo profesional, tal como ya se desarrollaba en España y en las especialidades de cesta, guante, pala y mano limpia.

En este frontón se desarrollaron partidos memorables, entre los que debe destacarse el que disputaron el 19 de abril de 1885, el Chiquito de Eibar (Indalecio Sarrasqueta) y Paysandú (Pedro Zavaleta), al que concurrió una multitud que colmó el escenario horas antes de la fijada para la iniciación del partido y al que asistieron autoridades nacionales encabezadas por el entonces presidente de la Nación, don Domingo Faustino Sarmiento. Por ese entonces, existía además el Frontón Nacional, sito en el barrio de Caballito, y el Frontón Buenos Aires, ubicado en la calle Córdoba entre Cerrito y Libertad.

La creación de la paleta argentina

Es así como, al llegar al año 1902, sobreviene la creación de la modalidad «paleta», especialidad eminentemente argentina y que se originó de la siguiente manera: en la localidad de Florencio Varela (Pcia. de Buenos Aires) vivía Gabriel Martirén, un tambero vasco conocido con el sobrenombre de «Sardina», llamado así por su diminuto físico, que era un gran aficionado al juego de la pelota, pero que jugando a mano limpia con pelota de viento sufría ante sus peones ininterrumpidas derrotas. Ante esta circunstancia, Martirén decidió un día impulsar la pelota con un hueso de paleta de vaca. Esta innovación le dio resultado y Martirén comenzó a vencer a sus adversarios, hecho impulsó a seguir perfeccionando su nueva herramienta. Como el hueso de la vaca era difícil de empuñar, lo reemplazó por una tabla de un cajón de madera. A los pocos días se animó a trasladarse a la cancha de don Pedro Legnis, en la localidad de Burzaco, donde disputó y ganó varios partidos con su «pala ancha», como se la bautizó en esa ocasión. Allí en Burzaco se jugó el primer partido de paleta, en 1905. De inmediato, en distintos lugares se preocuparon en perfeccionar el invento del vasco «Sardina», y al darle a ese precario instrumento mayor longitud, redondear sus bordes, nació la «paleta argentina», que actualmente se fabrica en gran escala con la madera de tipa procedente de Salta y cuyo peso oscila generalmente, entre 370 y 430 gramos. Paralelamente a la evolución de esta herramienta, se observó una modificación en la pelota, que originalmente era a viento, que después fue reemplazada por pelotas de juguete de color, posteriormente por las de tenis, a las que se les quitaba el forro de tela que las cubría y a las que, luego, para hacerlas más vivas, se les aplicaba una inyección de aire; así, y después de varios experimentos, se llegó a fabricar la pelota de caucho natural que se utiliza actualmente y que, por supuesto, también es de origen argentino. A partir de ese momento comenzó a cobrar impulso esta modalidad en nuestro país, y a la vez que nuevos clubes se sumaron a la práctica de este deporte, canchas, tanto abiertas como cerradas, se empezaron a construir a lo ancho y largo del país.

Gabriel Martirén, originario de Baigorri, Francia.

La difusión que alcanzó la pelota a paleta hizo pensar en la necesidad de crear una entidad rectora que nucleara a las distintas instituciones que practicaban este deporte en cancha cerrada. Fue así, como el 7 de setiembre de 1926 se fundó la Federación Argentina de Pelota (hoy Federación Metropolitana) con la adhesión de 22 clubes. Esta entidad, que en un principio era la única existente en el país y que reunía instituciones de la Capital Federal y de las distintas provincias, tenía también a su cargo las incipientes y escasas relaciones de tipo internacional. En el año 1934 se constituyó la Federación de Pelota de la Provincia de Buenos Aires y el 24 de julio de 1936 se fundó la Unión Argentina de Pelota. Por su parte, los aficionados a las modalidades de mano, pala y share, que predominaban en nuestro medio alrededor de 1915, alarmados por la decadencia de las especialidades con pelota dura y en un intento de fomentar nuevamente las prácticas de esas herramientas, fundaron el 12 de octubre de 1935 la Asociación Argentina de Pelota Vasca, pero que lamentablemente no consiguió poder recuperar el terreno perdido ante el avance de la paleta argentina. Posteriormente, varias provincias crearon sus propias federaciones, que a su vez se afiliaron a la Federación Argentina de Pelota. Esta entidad, consideró que era imprescindible unir en un solo organismo a todas las federaciones y asociaciones representativas de las distintas áreas país, y sacrificando su preeminencia indiscutida en bien del deporte, se convirtió en la principal gestora de la formación de la Confederación Argentina de Pelota, realizándose el congreso respectivo el 8 de octubre de 1940, siendo en la actualidad la entidad que nuclea en su seno a 26 afiliadas, representativas de las distintas especialidades que se practican en nuestro país y pertenecientes a 21 provincias y a la Capital Federal. Dentro de sus funciones, compete en el orden interno a la Confederación la organización de los Campeonatos Argentinos de Primera Categoría, de Juveniles, de Menores y de Infantiles, mientras que en el aspecto internacional es quien representa a nuestro país ante la Federación Internacional de Pelota Vasca, institución ésta que rige las actividades de este deporte en todas sus especialidades en el orden mundial.

Argentina, principal impulsor de la FIPV

Ya que mencionamos a la Federación Internacional, corresponde decir que esta entidad fue fundada por primera vez el 19 de mayo de 1929 en Buenos Aires, en el Club Sportivo Barracas, por iniciativa de la entonces Federación Argentina de Pelota, con asistencia de los representantes de España y Francia, pero lamentablemente sus actividades fueron tan escasas que se llegó a tal punto que muy pocas personas conocían su existencia. Con el correr del tiempo, y merced nuevamente a la influencia de otro prestigioso dirigente argentino, el Ing. Mario L. Negri, que con su esfuerzo personal consiguió interesar a dichas naciones en reactivar la Federación internacional, se llegó al año 1948 en que dichas naciones, con la incorporación del Uruguay, ponen nuevamente en funcionamiento esta entidad con tal impulso que se resuelve concretar la realización del 1er. Campeonato Mundial en diversas modalidades del juego de Pelota para el año 1952.

Es de hacer notar que, a partir de dicha ocasión, se admitió, por fin, la intervención de nuestra especialidad, la paleta, en cancha cerrada (trinquete) y en cancha abierta (frontón), reconociendo su origen argentino. A partir de dicho año, se continuó con la disputa periódica de los Campeonatos Mundiales, en forma alternativa, en España, Uruguay y Francia, compitiéndose en los mismos en modalidades de diversas características.

El acta de fundación de la FIPV.

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